Hace tiempo que nadie pensé que me podría querer, amar. Pero no en el sentido de amar como amigo o amiga, sino amar con todo el corazón. Ese momento que yo estaba esperando llegó, pero...acabó pronto y mal. Tienen razón con eso de que la felicidad es éfimera. Dímelo a mí...todo acabó tan rápido como empezó por culpa de una gilipollas y sus jodidas ganas de hacer daño...
Pero el daño está hecho, y no voy a poder volver a hablar con esa persona por que hay gente que no me acepta tal y como soy. Y eso es lo que más me fastidia, a parte también de que me estén manipulando, controlando y espiando como si fuera una presa en una carcel de alta seguridad.
Estoy cansada de todo esto. Quiero ser algo más libre, no digo del todo, ya que, debo reconocer, necesito depender a veces de alguien. Pero me gustaría ir algo más de por libre. Creer en lo que yo quiera y ser lo que yo quiera. Y punto.
Perdonadme por todo esto, de verdad, pero necesitaba desahogarme, esto ya pasó hace casi dos meses, pero aún no me he recuperado del todo.
Aunque hay una parte buena de todo esto. Y es que una persona que me estaba esperando ya he podido corresponderla. Y me alegro mucho, aún así, nadie debe saber quien es. Así que no me lo preguntes, o os arranco los ojos y se los hecho a mi perro Franklyn, que se come hasta las motas de polvo.
Chao.
Mari.
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